Niños y niñas: todos somos Erik.




Tengo dos hijos, y los dos son niños, los dos juegan, sonríen, lloran, temen, aman... Uno tiene autismo y el otro no. Pero eso sólo los diferencia en algunos aspectos.
En lo fundamental son iguales. Niños.

Cuando tienen malestar, dolor, fiebre, buscan el refugio de sus seres queridos.

Cuando están contentos les gusta compartirlo, aunque lo hagan de maneras diferentes.

Los dos se lo pasan bien con amigos, en el parque, en la playa, en la piscina, en el campo.

Los dos quieren mucho a sus abuelos y a sus primos. Los dos se quieren mucho.

Se pelean porque no siempre están de acuerdo, y se hacen de rabiar, como todos los hermanos.
Se protegen si sienten que alguien o algo pone en peligro al otro.

Se consuelan y comparten divertidos juegos que sólo ellos comprenden, porque son sus lenguajes, sus tonterías, sus secretos de hermanos.

Los dos van al mismo colegio con una gran sonrisa por la mañana cuando van encontrando por el camino a sus amigos. También se sienten contentos cuando sus maestros les reciben a la puerta con un saludo.

En el patio, uno juega con sus amigos, y la otra, está más sola, porque realmente para ella el patio es un lugar ruidoso y donde se pone algo nerviosa. Sin embargo, los dos salen de nuevo con una sonrisa al finalizar el día.

Mi hijo me cuenta lo que le ha pasado. Mi hija no puede hacerlo. Ella no puede explicar qué ha pasado, qué ha vivido, si se ha peleado, si ha jugado, si se lo ha pasado bien.
A veces descubro golpes en su cuerpo, de caídas supongo, y ella no puede decirme qué le ha ocurrido. Mi hijo si me relata sus caídas en el patio y sus hazañas aventureras del día, pero mi hija no puede hablar. Todavía no puede.

Diego puede comunicar si alguien le pega, si alguien le insulta, si alguien le desprecia. Al igual que habla de lo bueno que es su amigo, o lo divertido de sus juegos del patio.

Gloria no sabe ni puede hacerlo. Yo, de lo que pasa dentro, sólo tengo el testimonio de lo que sus maestras me explican y lo que me puedan contar los demás niños de su entorno.

Esa angustia la tenemos todos los padres de niños con autismo. Desconocemos qué hacen nuestros hijos en tantas horas...

Confiamos en que las sonrisas y el desear ir contentos cada día al colegio sean muestras de que allí son felices, pero siempre quedan dudas... ¿qué hará allí, qué pasará, qué le dirán...?

Un día Gloria repitió de forma ecolálica esta frase: "Dejala está loca".Y yo preocupada me quedé pensando. ¿Será que le dicen eso algunos niños? Puede ser, y hasta que Gloria no mejore su nivel de comunicación no podrá contármelo. Es así.

Pero yo soy una madre y ella es mi hija. Una niña como las demás que tiene autismo. Una niña como cualquier otra con dificultades que se pueden superar, y se están superando día a día.

Con un poco de ayuda por parte de todos, pronto nadie pensará que Gloria está loca, sino que es diferente, y Gloria aprenderá a contar las cosas que le suceden.

Sólo es cuestión de tiempo. Hagamos que ese tiempo sea lo más feliz posible.

Hoy Todos somos Erik

Hoy todos hemos pensado ¿y si le ocurre al mio? o hemos recordado cuando ya le ocurrió.

Pues estamos juntos en esto.

La inclusión educativa es el paso previo para conseguir la inclusión social.

Por Erik y por todos: Somos niños y niñas, nada más.

Contra los prejuicios, mezquindades y crueldades: TODOS IGUALES, TODOS DIFERENTES.


7 comentarios:

Bettina dijo...

Eva...me gustó mucho tu entrada...es la realidad de todos. La verdad es que es muy angustiante no saber...y si sabemos que les hacen mal es terrible...realmente muy duro! Me uno al terrible momento que está pasando Anabel!! besos

anabel dijo...

Muchísimas gracias, cielo, por esta entrada tan maravillosa. Os dejo muchísimos besotes (estoy hoy muy cansada, ya ves). MUAK.

caro dijo...

hola eva tanto tiempo, esta entrada tiene toda la verdad a mi facu ya le paso y es super horrible, el mundo entero tiene que cambiar definitivamente por el bien de muchos y de todos, besossssssssssssssss

Cuca dijo...

Eva eres un sol, yo no me encuentro con fuerzas para hacer una entrada estos días pero me uno a tu apoyo y a vuestros sentimientos.
Besiños

Kantu dijo...

Eva:
Leer cada post de apoyo a Erik no hace más que confirmar que somos una gran familia extendida a lo largo (y ancho) del mundo. Además me hace sentir sumamente orgullosa de la calidad humana de cada uno de sus miembros.
Cariños,
Rosio

mara dijo...

Eva que buenos ejemplos has dado a la vez de mostrar nuestros miedos tambien. Como bien dices es cuestion de tiempo y que nuestros niños sepan de alguna forma comunicarnos como minimo los abusos que ven o padecen.
Lo ideal es que no pasen por todo esto pero esta de nuestra mano acabar de una vez.
Besits

Solo puedo decir amén!!!