La vuelta al cole. Un año más.

Tras dos meses de verano, este viernes comenzarán de nuevo las clases. Para todos los niños y chavales la vuelta al cole resulta dura las primeras semanas: se unen los nervios de reencontrarse con los amigos, el conocer a los nuevos maestros, libros nuevos, aprendizajes nuevos, incluso espacios nuevos y por supuesto los terribles madrugones. Qué bien se está en vacaciones sin tener que cumplir un horario rígido y madrugar.

Todos los cambios suponen para los alumnos una mezcla de nervios, angustia, emoción y también cansancio que suele necesitar de unas semanas de adaptación, hasta que todo retoma su orden.

Como es normal, para un niño con autismo todo esto será aún un poco más complicado.

Los chicos con autismo, suelen tener mucha memoria visual, y aunque lleven tiempo alejados de su colegio, recordarán exactamente el trayecto recorrido, las rutinas del curso pasado, la estructura del aula del año anterior, a todos sus compañeros, a sus maestros... recordarán todo exactamente igual que lo dejaron en junio.

Cuando vuelven al colegio, esperan encontrar lo mismo, y precisamente hay que suavizar este choque doble: por un lado rompen bruscamente con las rutinas de las vacaciones, pero por otro lado no recuperan exactamente las mismas del curso anterior sino unas parecidas.

El nivel de tolerancia a los cambios varía mucho dentro del espectro autista, aunque es normal que sea muy bajo con respecto al de los niños que no tienen este trastorno. Por ello la manera más apropiada de afrontar los cambio es anticiparlos en la medida de lo posible, tanto las rutinas que se mantienen como las nuevas que van a surgir.

Se suelen hacer guiones sociales, en los que se fija el día de comienzo del colegio, y se recuerda lo que se hace en el colegio.

Por otro lado se anticipan aquellas nuevas realidades: si hay cambio de maestro o maestra, si hay cambio de aula, si aparecen personas nuevas, si se accede a una nueva parte del colegio...

El problema suele ser la falta de información previa que los padres tenemos de lo que va a acontecer durante el curso.

No se nos da ninguna información, en ocasiones se desconoce quién va a ser el nuevo maestro o maestra de tus hijos, no se nos informa de las novedades que va a haber en su horario antes del inicio de curso... Nuestros niños comienzan como los demás, pero sin el apoyo necesario para hacerlo en igualdad de oportunidades: la mediación que les ayude a colocar mejor esos cambios en su estructura de pensamiento.

En el mejor de los casos, hay colegios o institutos que son capaces de organizar alguna reunión en la primera semana de curso, pero en otros casos la información no llega hasta pasados 15 días o más.

En una escolarización normal, los niños y chavales son los que día a día nos cuentan esas novedades, nos hablan del profesor nuevo de educación física, del alumno que ha llegado nuevo a su clase, de su nuevo compañero de pupitre... Pero nuestros hijos, si bien son conscientes de esos cambios, y les afectan porque se aferran a sus antiguas rutinas y les cuesta asumir las nuevas, no tienen capacidad para explicarnos o contarnos todas esas novedades. Se quedan con el nerviosismo, la frustración ante la nueva situación de cambio que no saben manejar,la angustia que les produce la novedad no controlada, pero no pueden comunicarla, y nosotros desonocemos la información que nos permite mediar en ese proceso y no podemos darles herramientas para equilibrar el proceso y mitigarlo.

Todo esto se solventa cuando los colegios e institutos, conocedores de esta peculiaridad propia del alumnado con trastornos del espectro autista, unos días antes del comienzo del curso, invitan a las familias o a los alumnos a una toma de contacto previa, o bien, facilitan a la familia algún tipo de material informativo de las nuevas normas, situaciones o realidades que sus hijos van a vivir en este curso, y que pueden servir para preparar guiones sociales anticipatorios.

Hay buenos materiales generales sobre la vuelta al cole, que pueden ser utilizados por las familias.
Un ejemplo lo tenemos en esta entrada del blog Aula Autismo Almuñecar


Otro estupendo material es el realizado por Amaya del blog Garachico Enclave

qué guay ir al cole

También es adecuado llevar alguna foto o guion social sobre qué ha realizado el niño en el verano, para que pueda trabajarse sobre ello. Ya que le cuesta más que a otros contar qué ha hecho en el verano, es una buena idea que lleven algunas fotos o pequeñas frases con pictogramas en las que puedan hacer las conocidas como "evocaciones" de lo más importante del verano: si han ido a la playa, a campamento de verano, o han viajado, o visitado a familiares queridos...

Asi se puede hacer un pequeño recordatorio del verano,que servirá tanto para trabajar el concepto de estaciones, y del pasado, y también para hablar de lo acontecido en el verano.

Como digo todo esto se podría mejorar con un poco de organización previa al inicio de curso.

La angustia y baja tolerancia ante los cambios supone a veces en nuestros hijos un retroceso temporal en su concentración, ánimo, con desórdenes en alimentación, sueño, y conducta, que podrían suavizarse si se hiciera caso de estas recomendaciones. Pero muchos docentes desconocen el alcance real de estos cambios en nuestros hijos, y su impacto, y le quitan importancia, como que tampoco es para tanto, ni tan traumático, y valoran este tipo de intervenciones como caprichos de la familia para evitarle a un hijo un pequeño berrinche.

Sabemos por los adultos con autismo que pueden contar sus experiencias, lo durísimo que es en su infancia y hasta la adolescencia para ellos el entorno escolar, y estas recomendaciones no hacen sino tratar de mejorar la calidad educativa de nuestros hijos. No son caprichos ni manías, se llama adaptación a la diversidad del alumnado, y es un objetivo a cumplir por parte del docente.

A veces lo más difícil son los cambios de mentalidades...

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