Fin de año y Reyes.



El 28 de diciembre, hicimos nuestro viaje al Norte. Atravesamos España en coche, cargados de maletas (en las que iban ropa y regalos para el día de Reyes) con mucha ilusión de disfrutar unos días con mi familia, a la que hacía bastante que no veíamos.

Pero esa ilusión llevaba un temor. Mi hija no lleva demasiado bien los cambios en sus rutinas, y nos temíamos que una vez allí, cuando pasaran los días en casa de mis padres, pudiera trastornarse debido a tener que dormir en una cama diferente, y estar en un entorno totalmente distinto al suyo.

Hace dos años mi hija tuvo un largo episodio de problemas conductuales tras las Navidades que duró casi 20 días, tras haber pasado una breve estancia en casa de mis padres. El año pasado no pudimos ir en Navidad,entre otras razones, debido a lo muy nerviosa y alterada que estaba Gloria en esas fechas.

Pero este año ha sido distinto.
Se portó muy bien, se adaptó fenonenal a los cambios, y a su regreso se ha incorporado al colegio con normalidad, y a las rutinas semanales. Casi no nos lo podemos creer.

Los 3 primeros días , la verdad es que no parecía ella. Estaba demasiado callada, ensimismada en sus juegos, no expresaba cosas de forma espontánea, sólo observaba. Tuvo alguna conducta de miedo, y aislamiento, especialmente cuando llegaba a un sitio desconocido o con demasiada gente.

Pero es que las emociones se multiplicaban... primero celebramos el cumpleaños de mi sobrino. A pesar de que en su fiesta había demasiados globos para ella(les tiene terror, pues le da mucha ansiedad saber que pueden estallar), soplamos las velas, cantamos y jugamos con los demás niños invitados. También hubo piñata.Prueba superada.


Ella es capáz de enumerar día a día todo lo que fuimos haciendo en navidad . Iba contando cada día con su número y diciendo los días que faltaban para que llegara el 6,el día de los Reyes Magos.

Hizo dos cartas diferentes, una para Papá Noel, y otra para los Reyes Magos. Recortó unos juguetes del catálogo y los pegó en las cartas. Tenía muy claro que no se iba a saltar ninguna celebración y que los cuatro personajes iban a traerle regalos.

Pero también sabía más cosas: como que el 31 acababa el 2010 y el 1 empezaba el 2011.

El día 31 fuimos a Talasoponiente, un centro con piscinas cubiertas a medias entre un balneario de ciudad, rehabilitador, lugar para natación y deporte, y centro lúdico. No tenemos fotos porque está prohibido hacerlas pero fue toda una experiencia que disfrutamos muchísimo. Tuvimos que anticipar  que tenía que ponerse el gorro de piscina, bueno a ella y a su padre que no se había puesto ninguno en su vida. Le gusta tanto nadar con manguitos que cedió a ponérselo, a pesar de que la experiencia no le gustó nada el día anterior.
Ella disfrutó solo de dos piscinas, y bailó el Waka Waka que pusieron en la clase de acuagym. Los demás disfrutamos de piscinas de agua salada, chorros, saunas finlandesas, toboganes y todo lo que pudimos.

El día 1, para celebrar el año nuevo, por la tarde fuimos a Mercaplana, un lugar de ocio para niños, que mi hija llama Feria de Navidad, porque es algo parecido. Un sitio cubierto en el que hay castillos hinchables, juegos de todo tipo, talleres, animación... Nos lo pasamos estupendamente. Había un grupo de animación que ponía canciones para que los niños bailaran, y ella no quería irse de allí.





El día 4, fuimos al Acuario. Mi hija es muy acuática y le encantan los peces. Pero ocurrió algo totalmente inesperado... mientras estábamos sentados viendo a los pingüinos, detrás del tanque, hay otro enorme en el que nadan muy tranquilos 2 tiburones. Se dió la casualidad de que un tiburón se acercó nadando lentamente y se asomó por un agujero al tanque de los pingüinos.
Cuando vió acercarse frente a ella por aquél agujero al tiburón, se asustó bastante. Y en ese momento la visita al acuario se complicó un poquito. Ella cerró los ojos y se tapó los oídos, llorando y pidiendo salir de allí. Con paciencia conseguimos convencerla de que el tiburón se había ido, y pasamos a otras salas con peces muy bonitos. Pero ya estaba demasiado alterada. Menos mal que estábamos casi al final de la visita.
Aunque pensándolo bien... es comprensible, no todos los días se ve a un tiburón nadando hacia uno...



El día 5 llegaron los Reyes Magos, y fuimos a ver al puerto su desembarco.
Llegaron por la mañana, en un barco de la Guardia Civil, y luego fueron caminando entre los niños, saludándolos.

Estaba ansiosa, primero esperando la llegada del barco, y luego gritando Melchor, Gaspar, Baltasar!!!!



Su padre se colocó a su hija en lo alto de sus hombros, y pronto vimos que se acercaban los Reyes Magos saludando a los niños que se agolpaban a ambos lados de la calle.



Melchor con una gran sonrisa se acercó a nosotros y le tomó la mano. Ella lo llamaba: Melchor, Melchor!!! Y luego en voz muy bajita decía: "La casa de los barriguitas", que era uno de los juguetes que había puesto en su carta.

Pero el Rey Mago más Mago de todos, fue Baltasar, que se acercó a nosotros, y cuando la vió en los hombros de su padre, se acercó a ella y le dió un enorme besazo.

Casi me desmayo de la emoción. No pude ni hacer la foto, porque no tenía buen ángulo.



Después los Reyes subieron a unos coches descapotables y fueron saludando por la ciudad. Pasaron delante de la casa de los abuelos y los volvimos a ver desde la ventana del salón. Mi hija les tiraba besos y nos decía: Baltasar me ha dado un besito.

Por la tarde no fuimos a la cabalgata, ya habían sido suficientes emociones.

Y por la mañana por fin llegó el gran día.

El salón de la casa de los abuelos como cada año, estaba repleto de regalitos. Los Reyes habían estado un buen rato colocando cosas para todos.

Las caras de los niños lo merecen.

Una vez más se produjo la magia y la ilusión de esa noche, que aunque pierde protagonismo por la invasión de Papá Noel o Santa Claus, algunos intentamos seguir manteniendo viva, muy viva.

Después de abrir los regalos, desayunamos el Roscón de Reyes, mi hijo  encontró la sorpresa, así que este año será el afortunado.



El día fue muy movido, fuimos a casa de los bisabuelos,  luego vinieron familiares y amigos. Pero  aguantó muy bien el follón.

Al día siguiente partimos rumbo a casa. Ella decía: me lo he pasado muy bien. Ha sido un día fantástico. Ahora quiero ir a casa.

Cuando me dijeron el diagnóstico de mi hija, asumí que quizá la Navidad siempre iba a ser diferente a la de las familias en las que no hay autismo.

El año pasado no soñaba con que ella pudiera comprender todas estas tradiciones y mucho menos participar activamente en ellas.

Ha sido una suerte poder disfrutar con mis hijos y mi familia de todo esto. Pero lo importante no era eso, lo mejor fue que ella disfrutó, estuvo tranquila y pudo pasárselo muy bien. Todo lo que pasó fue maravilloso, pero lo mejor de todo fue lo bien que lo pasaron mis hijos.

Creo que a los abuelos  les gustó mucho saber que sus nietos, han disfrutado muchísimo con ellos estas Navidades, y con su primito. Porque las navidades son para los niños. Y los demás las revivimos gracias a ellos.

3 comentarios:

Gloria es un bombón, y poco a poco supera sus miedos y ansiedades. Todos tenemos capacidades y discapacidades y Gloria está aprendiendo a usar sus capacidades estupendamente, pudiendo así superar episodios que en otros tiempos, cuanto tenía menos recursos, eran traumáticos para ella.
Traducido al castellano: Gloria también puede, claro que sí.

cris dijo...

Soy superfan tuya, y de tu hija desde que la ví en el vídeo de verano en el que explicaba que un niño la había empujado a la piscina... me ha encantado tu relato, porque cuentas lo bueno... y lo menos bueno. Pero desde luego, la nota final es de sobresaliente para gloria!!. La verdad es que yo este año también he podido disfrutar de Migue, se ha portado fenomenal y, por primera vez en muchos años, he deseado que no acabaran las vacaciones. Felicidades , amiga!!!!Cristina

Fernando dijo...

Hola Eva, me alegro que al disfrutarias de vuestras Navidad en familia. Seguro que este año nuevo es mejor todavía. Gracias por ponerte al día con el blog de Cristina. Un abrazo Fernando.