Un regalo en forma de relato. Gracias Towanda

Un hermoso relato de la autora del Blog MI modo de ver la vida

El viejito, la niña y el violín:

"Aquel sonido de violín le hizo salir del mundo sin palabras en que vivía. Se acercó a la ventana como buscando la procedencia de aquella melodía. Amalia nació diferente; especial…
Con movimientos, que parecían estudiados, comenzó a simular que tocaba ese instrumento. La música que evocaba ese gesto mímico provenía de la calle. Allí un viejo violinista, con un gorrito de fieltro en el suelo, tocaba esta bella pieza por unas pocas monedas...



Renata, mientras traía la merienda a su hija, observó la escena con emoción y permaneció inmóvil… ¡no quería romper ese instante de magia!... Cuando la música cesó, la niña -como si hubiese perdido el alma-, volvió a su encierro. Se acercó a ella y le acarició la cara. Y le habló, le habló como solía hacerlo desde que nació; siempre sin respuestas.

Aquella tarde bajó a la calle en busca del violinista. Creyó de nuevo en la esperanza porque, ahora, había una y se iba a aferrar, con uñas y dientes a ella. Encontró al viejito recogiendo su atril y su gorro. Se le acercó inquieta y le pidió ayuda para Amalia…

-¿Cómo le puedo ayudar, señora?... Sólo soy un viejo violinista…
-¡Venga por favor a mi casa! y toque para mi hija…

Nuevamente, la magia en los brazos de la niña; en sus dedos; en la forma de colocar su cabeza y cuello… como si sujetara un violín imaginario… igual que un mimo, al tiempo que Nod hacía sonar las cuerdas. Parecía una coreografía ensayada. Parecían, ambos, mover las manos, dedos y cuerpo a la vez como reflejos en un espejo. Nod se convirtió en el tercero de la familia. Y así fue pasando el tiempo. Día a día el viejito, con su música, iba derrumbando las puertas que mantenían encerrada a Amalia en "su mundo"; ése del que, por primera vez en años, parecía querer salir…

Una noche, mientras cenaban, Nod estaba raro… apenas habló y se retiró pronto a dormir. Renata lo atribuyó a su edad y a las horas que dedicaba a crear música para la niña.

-Acuéstese Nod, debe estar usted muy cansado.
-Sí, me acostaré. ¡Hasta pronto, tesoro!. Buenas noches, Renata…

Pasó la noche, como una de tantas, y al amanecer… el viejo Nod, no estaba en la casa. Debió marcharse aprovechando el silencio del sueño. Renata se despertó y le buscó nerviosa en todas las habitaciones… No estaba… Bajó a la calle preguntando a todo el que se encontraba, sin éxito. Entró en locales, bares, tiendas… recorrió todos los lugares próximos… Nod se había marchado para siempre. Frustrada volvió a casa pensando que tal vez había sometido a ese buen hombre a demasiada presión, haciéndole perseguir un sueño que no le correspondía…

Subía desesperada y triste las escaleras con una gran pena, cuando ¡de pronto! volvió a escuchar “Nessun Dorma” al violín… Nod había vuelto… ¡Gracias, Dios mio!..

Abrió la puerta de la casa y allí estaba, de nuevo, la música pero, esta vez... ¡quizás por un milagro!...
era Amalia la que la interpretaba…"

Autora: Towanda del blog:
http://platonenmismanos.blogspot.com/

1 comentarios:

Towanda dijo...

El regalo es para mi al permitirme que os acompañe en vuestra causa.
Un fortísimo abrazo y gracias por dejarme entrar en tu casita.