Intensa Semana Santa

En esta Semana Santa hemos vivido unos días intensos. No teníamos previsto viajar a ningún sitio, porque entre otras cosas, anunciaban muy mal tiempo para toda España y no nos apetecía viajar con lluvia.

En Málaga en Semana Santa hay procesiones cada día desde el Domingo de Ramos. Pensamos quedarnos en casa y acudir algún día a ver alguna procesión. El Domingo hizo un día espléndido, y ante la amenaza de lluvia para los siguientes días decidimos ir a Málaga esa misma tarde. Fue la mejor decisión. La lluvia y otros acontecimientos nos impedirían ir a ninguna procesión más al menos por este año. Os cuento:

Las procesiones de la ciudad de Málaga son eventos francamente estresantes en principio para las personas con autismo:

La ciudad de Málaga está totalmente colapsada porque las procesiones avanzan por distintos lugares de la ciudad a la vez, luego no se puede caminar por donde se quiere, sino que constantemente tenemos que estar alterando el rumbo que se ve interrumpido al encontrar de nuevo otra procesión que corta el paso, por lo que se improvisa constantemente por dónde seguir paseando. No hay posibilidad de planificar un itinerario a seguir con mi hija ya que seguro que este será alterado por alguna razón. Por tanto ella se ve obligada a caminar sin rumbo definido ni poder decirle a dónde vamos exactamente.

Hay una gran cantidad de gente en la calle y además si el tráfico está cortado se camina por la acera o por la carretera, algo que normalmente está prohibido hacer.En Semana Santa se hacen muchas cosas que están prohibidas normalente cuando vamos por una ciudad paseando, y además se pasa por lugares que en otras ocasiones no se suelen visitar (calles, pasajes, barrios que sólo se acude a ellos en estas fechas).

Las calles se llenan de puestos que venden cosas típicas de Semana Santa: limones con sal, juguetes como tambores o trompetas, pero también propios de una Feria:Globos, algodón de azúcar, refrescos, chuherías... Es una mezcla entre un hecho religioso y una feria de la primavera. Esto también resulta bastante chocante.

La ciudad está llena de colores, flores, adornos e imágenes de Cristos y de Vírgenes vayas donde vayas. Tiene un aspecto diferente al habitual.
Es imposible no darse cuenta de que es Semana Santa porque ésta,lo invade todo.

Las procesiones son en sí mismas una fuente tremenda de estímulos: ruido, paso de capirotes (las personas procesionan con atuendos de distintos colores según sean de una u otra cofradía),cofrades, bandas de música, incienso, y por supuesto los enormes tronos malagueños.

Es un espectáculo impresionante al margen como digo del hecho religioso que encierra. Seas o no creyente, la organización que supone la Semana Santa Malagueña es un enorme esfuerzo además de una tradición de enorme valor cultural.

Los tronos y las imágenes son de estilo barroco en su mayoría (aunque sean de construcción moderna se mantiene la estética barroca), van llenas de flores, velas, dorados, bordados, y todo tipo de adornos.

Todo es excesivo, impresionante, sobrecogedor . Hay tronos que llevan olivos auténticos junto a las imágenes. Hay Vírgenes que tienen el manto hecho de flores, hay tronos llevados por 200 personas... Como digo todo es excesivo, dramático, exhuberante y sobreexcitante. Justo lo contrario que en principio necesita una persona con autismo.

Es exactamente lo que un niño con autismo necesita para sentirse absolutamente aturdido, para romper todos sus esquemas y que salga corriendo o gritando en cualquier momento.

Durante años hemos acudido a la Semana Santa de manera muy limitada, o sencillamente no hemos podido ir .

Primero llevamos a nuestra hija a la procesión del pueblo, mucho más pequeñita que las de la ciudad de Málaga, pero que tiene todos los elementos necesarios para comprender cómo es este acontecimiento.

Tenemos fotos de   bebé mirando el paso de esta procesión con cara poco expresiva aunque atenta, sentada en su silla junto a su hermano.

También con sus primos teniendo unos dos años acudimos a ver la salida de una virgen en Málaga y lejos de jugar en la calle con sus primos, se limitó a estar todo el rato en mis brazos. Recuerdo un comentario  al respecto: "¿Esta niña está en brazos todo el rato?"  Todavía no teníamos diagnóstico, pero ya presentaba rasgos claros de que algo no iba bien.

En el primer año del diagnóstico, ni nos atrevimos a intentarlo. Recuerdo que nuestros amigos iban a las procesiones y nosotros nos quedábamos en casa.  Sabíamos que iba a ser demasiado estrés para nosotros y para ella. Y teníamos muchas otras cosas importantes que trabajar antes de enfrentar una prueba como esa.

Con 4 años, mi hija ya había tenido varios contactos con bandas de música en otras ocasiones,por ejemplo en el Día del Carmen en verano, donde también se procesiona a la virgen y se la pasea en barquita por la playa de nuestro pueblo.Ella había visto esta procesión desde la playa, había escuchado el sonido de la banda... Pero todavía no estaba preparada para soportar una tarde entera de procesiones malagueñas por supuesto. Ese año nos limitamos a acudir a ver de lejos la procesión del Domingo de Ramos por la mañana en la que sale el Cristo sobre la borriquita y fue suficiente estrés para ella el someterla a estar rodeada y entre tanta gente. Recuerdo que tuve que llevarla en mis brazos durante todo el trayecto pues se negaba a caminar entre la gente muerta de miedo. Y recuerdo que se negó a mirar la procesión a lo lejos.

El año pasado aumentamos las sesiones de procesiones, pero  estuvo todo el rato sentada en su silla abrazada a una almohada que la acompañaba hasta hace poco a todos lados.Tuvimos una tarde de procesiones que no fue precisamente tranquila: se obsesionó con unas farolas que oscilaban por el viento  gritaba y se tapaba los oídos cuando se movían. Se negó a levantarse de la silla en ningún momento y se tapó los ojos y los oídos al paso de las bandas y de los tronos. Tuvimos la sensación de estar torturándola durante un rato, pero teníamos la experiencia de que otras situaciones previas que le habían dado mucho miedo terminaban siendo asimiladas con normalidad por ella. Por ejemplo cuando se negaba a acudir al parque infantil porque le daba mucho miedo el movimiento de los columpios. Tuvimos que ir muchos muchos días hasta que superó esta fobia y comenzó a disfrutar del parque como cualquier otro niño. Eso nos animó a hacer algo que no es agradable, pero podía ser bueno para ella en el futuro.
De hecho en una de las procesiones, estábamos situados en un sitio más agradable, ya sin farolas y pidió subirse a los hombros de su padre y ver desde arriba el paso de una de ellas.

Las sesiones de Semana Santa se limitaron en aquella ocasión a una mañana y una tarde.

Y este año, nos decidimos a ir la tarde del Domingo de Ramos a ver procesiones, con la única esperanza de que ocurriera algo similar a lo explicado en años anteriores: llevar a nuestra hija a que se acostumbrara a estar en un lugar con mucha gente, ruido, estímulos y que tuviera que esperar durante bastante tiempo el paso de una larga comitiva.

Pero como es normal en ella, este año nos dió una sorpresa.

Conocedora total de la Semana Santa (pues tiene una memoria increíble) recordaba perfectamente qué le esperaba una vez llegado a Málaga. Y lejos de ponerse nerviosa, este año le tocó pasárselo en grande.



Nos vimos en medio de una ciudad llena de gente caminando por todos lados y a todas las direcciones, nos vimos rodeados de gente atrapados sin poder salir hasta que terminaran procesiones que ni siquiera veíamos, paseamos por diferentes lugares de la ciudad durante toda la tarde, esperamos pacientemente la llegada de distintas procesiones en distintos lugares, observamos cómo se cruzaron procesiones delante de nosotros a lo que ella gritaba muerta de risa "pero, ¿qué hacen? ¡¡¡Van a chocar!!!"

Mi hija le daba la mano a los nazarenos, a los músicos, pedía estampitas, observaba todo con atención... y bailaba al paso de las bandas de música.

La pena fue que sólo pudimos ir una tarde porque el destino también da sorpresas, y junto al mal tiempo que ha chafado la Semana Santa este año, nos esperaba una noticia triste y un viaje a Asturias a darle el último adiós al Bisabuelo, al que con 93 años le llegó su hora.

Me gustaría hacer mucho hincapié en el hecho de que esto hubiera sido imposible hace un año, y que hemos vivido situaciones durísimas como cualquier familia con un niño con autismo. Para nosotros esto ha sido una sorpresa, pero sabíamos que podía ser inalcanzable. La suerte y el trabajo conjuntamente han conseguido esto, pero sabemos que no siempre es posible y que hay muchas personas con autismo que no pueden soportar estas situaciones. Es una especie de entrenamiento que esperemos le sirva para más cosas en el futuro.

Y no ha sido fácil acudir con mi hija una y otra vez, volviéndonos fracaso tras fracaso, con lloros,con mucho estrés para ella y nosotros, con dolores de espalda de tener que agarrarla para que no saliera corriendo o tenerlal tanto tiempo en brazos... Pero sabemos que si no es así, no puede ser. Y en nuestro caso, el tiempo nos termina premiando con la sonrisa de nuestra hija y su capacidad para disfrutar al máximo de eventos que para ella en principio son muy complicados de soportar.





7 comentarios:

Dana dijo...

Me ha encantado esta entrada y el video me ha gustado mucho!!Qué atenta Gloria y qué bien baila!:)
Un abrazo,Eva!

Qué tíaaa! está para comérsela eh?si te lo dicen hace un año Eva...o hace dos...

¡Que formalita por Dios!. Felicidades por esta estupenda Semana Santa.
Capillita, capillita! que linda!.
Domingo de Ramos, Domingo de Gloria.
Felicidades a todo la familia. Un besazo Eva.

Cristina dijo...

Alá¡¡¡Que muñeca,Eva,ostras,que guapa que está y que graciosa ella superatenta y dando palmas y todo,ja,ja...no se perdido nada,en primera filita que se ha puesto¡Me alegro un montón,debeis estar loquitos de alegria.

Marina dijo...

Estoy sorpendida, por una lado todo lo que se hace allá en Semana Santa, y x el otro, por el comportamiento de Gloria. Realmente los felicito x el esfuerzo que han estado haciendo y que da sus frutos!!!
Nosotros dejamos de ir a Misa xq no lo podían tolerar, tal vez ahora, me anime a probar otra vez :)

Betzabe dijo...

Eva me gusta mucho esta entrada:
Uno: Porque me hace sentir acompañada en el hecho de que como padre a veces tengo miedo de torturarle en el proceso de aprendizaje y debo estar haciendo equilibrios entre la presión y el respeto.
Dos: Porque es evidencia que existen situaciones de la vida diaria en la que no podemos tener ningún control (la ruta de la procesión) y lo que nos queda es hacer lo mismo que haría cualquier otra familia, irle exponiendo de a poco, aunque no siempre haya éxito, por muy mal que nos vaya algo se aprende, te digo que yo tengo una librería a la cual me hez imposible entrar con Diego, una vez entro enojado y ahora asocia la papelería con rabia y no hay forma, yo sigo insistiendo, no entra y tengo que ir a otra pero estoy segura de que poco a poco le perderá la rabia.
Tres: Wow!!! Es una procesión maravillosa!!! No conocía una procesión así, las procesiones de mi país son muy multitudinarias, hay mucha gente vestido de Nazarenos, en plan de pagar promesas y cosas asi, pero poco se ven bandas de música, capirotes y rostros cubiertos y los tronos son impresionantes!!! Q cantidad de personas para llevar en hombros, monaguillos, incienso ¡me encanta! ¡Que hermosa tradición!
Tienes mucha razón en insistir para que Gloria disfrutara de la Semana Santa ¡Felicidades por el éxito! Como me he emocionada viéndola aplaudir, bailotear y hasta cantar!!!

Rosio dijo...

También me gusto la entrada, ver a Gloria toda formalita y dándo palmas me hizo confirmar que SI SE PUEDE.
Yo todavia no te atrevo con Mika, su sensibilidad auditiva es tan fuerte que no estoy segura si aguantará tanto estímulo, y lo peor es que me suplica y que dide por favor mamá el ruido me molesta me duele. En fin darle tiempo al tiempo.
Cariños,
Rosio