Cuando Esperanza es nombre de caballo.



Desde que la palabra autismo llegó a nuestras vidas, hemos leído mucho sobre las terapias ecuestres, hipoterapias y los beneficios que este tipo de intervenciones pueden producir en los niños con diversidad.

Pero la verdad es que nuestras prioridades eran otras: muchas sesiones de terapia por las tardes, cole por las mañanas, taller de expresión artística, ir al parque, montar en bici...

Sin embargo en este curso surgió la oportunidad de comenzar con unas sesiones en una finca y decidimos probar.

Exactamente lo que está haciendo mi hija  es equitación adaptada, le están enseñándo a montar a caballo, pero trabajando además aspectos propios de su diversidad.

Es un centro muy profesional, en el que trabaja una experta jinete junto con otra experta psicóloga. Las dos maravillosas, han conectado con mi hija desde el primer momento.

Es una actividad hermosa, al aire libre, que no se si científicamente se puede denominar exactamente terapia, pero resulta al menos una experiencia natural y deportiva muy completa y que consigue subir la autoestima de mi hija a cotas inimaginables, logrando que ella se sienta capáz de hacer cosas que normalmente la asustan.

El primer día, consiguió algo increíble: el ánimo suficiente para ir después voluntariamente a la peluquería.

Hasta ese día mi hija jamás había ido a una peluquería. Hacía meses que acompañábamos a su hermano a cortarse el pelo y ella presenciaba el proceso, pero jamás aceptó ser ella la protagonista. Siempre he tenido que cortarle yo el pelo (asi iba la pobre), pero esta vez tras su primera sesión en la finca hípica, quiso ir a la peluquería "a cortarse las puntas para que el pelo le crezca mejor".

Dicho y hecho. Fué a la peluquería, se sentó, se dejó poner su bata, se dejó mojar el pelo y estuvo quieta mientras se lo cortaron. Después accedió a secárselo con el secador.

Éxito total.


Pienso que cuando se ve subida sobre Esperanza (que es el nombre de la yegua en la que está montando), siente un subidón tremendo de fuerza y se ve capáz de superar miedos y metas. Ella sale de las sesiones sintiendo que es capáz, que puede, que sabe. Y se atreve a hacer cosas que normalmente le dan miedo.


Cada ejercicio que hace sobre el caballo es aplaudido por todos, y ella siente que está haciendo algo importante, difícil y que es capáz.

Le gusta trotar, pero le da un poco de miedo. Además intenta estructurar en esquemas mentales todas las sesiones. Pero para eso está la psicóloga, para ir desestructurando la sesión y no permitir que ella se obsesione en la repetición de la misma sesión cada vez.

Cada día hacer algo diferente, o de manera diferente. Lo único que siempre se repite es ir a por Esperanza, cepillarla, subirse a ella, y si hace bien la sesión, darse un paseo luego por la finca.

Un día le da una zanahoria a la yegua, otro día la abraza, otro se monta con el cinchuelo, otro en la silla, siempre tratando de alterar el orden para que ella tolere lo mejor posible los cambios, y no pueda controlar la sesión, teniendo que estar siempre pendiente de las profesoras que la guian.


A mi me parece que ella se lo pasa genial, disfruta, y se supera a sí misma.
Nuestra amazona.

4 comentarios:

Cristina dijo...

Que bien,como me alegro¡¡ Yo tambien estoy mirando de apuntar a Natalia a un sitio que hay aquí cerca especializado en niños con autismo...pero la verdad que és muy caro,pero si te apuntas en unas listas,me han dicho que si te llaman por ahi,te subvencionan la mitad...estoy a la espera de que me llamen para confirmarmelo,me haria mucha ilusión llevar a Natalia,a ella le encantan los animales.Un besote para tu princesa y otro para ti,guapa.

Jesús dijo...

qué bien se le ve montada en Esperanza!!! lo hace estupendamente!! me alegro mucho de que ella supere sus miedos y tenga la certeza de que los va a superar, porque ella puede!! es una CAMPEONA!!

gracias por compartirlo!!

mamiago dijo...

qué guapa está y qué mayor!

¡Estupendo Gloria!
Sí es cierto que disfrutan muchísimo Eva, el caballo que monta Ángel se llama Manili y el primer día ya decía adiós cuando pasaba delante de nosotros.
El animal, el aire libre, la diversión, el ejercicio, es una gozada para ellos y nosotros.
Me alegro mucho que disfrutéis y ya veras los impresionantes resultados, yo sé que hay quien piensa que no es útil, pero lo que funciona, funciona, y esto es increíble como les ayuda.
Que sigas disfrutando ¡A galope!